- WhatsApp lanza el modo estricto o Configuración Estricta de la Cuenta como un "modo candado" para elevar al máximo la protección.
- Bloquea archivos y multimedia de desconocidos, silencia llamadas no guardadas y limita quién puede añadirte a grupos.
- Refuerza la privacidad del perfil, exige verificación en dos pasos y desactiva vistas previas de enlaces.
- Está pensado sobre todo para usuarios de alto riesgo en España y Europa, aunque cualquiera puede activarlo desde Ajustes > Privacidad > Avanzado.
WhatsApp ha empezado a desplegar en España y el resto de Europa un nuevo ajuste de protección conocido como modo estricto o Configuración Estricta de la Cuenta. Se trata de un interruptor de seguridad que concentra en un solo sitio las medidas más restrictivas de la app para quienes sospechan que pueden ser objetivo de ataques digitales dirigidos.
Este sistema actúa como una especie de «modo candado» que endurece al máximo la seguridad de la cuenta: al activarlo, la aplicación aplica de golpe múltiples barreras destinadas a frenar spyware, intentos de phishing avanzados y comunicaciones no deseadas. Aunque nace pensando en periodistas, activistas o cargos públicos, está disponible para cualquier usuario que quiera elevar su nivel de protección.
Qué es el nuevo modo estricto de WhatsApp
El modo estricto funciona como un interruptor global de seguridad. En lugar de ir activando manualmente cada opción de privacidad, el usuario solo tiene que encender este ajuste para que WhatsApp aplique la configuración más dura disponible en la cuenta, siempre sobre la base del cifrado de extremo a extremo que la app ya utiliza por defecto en los chats.
Con este enfoque, WhatsApp intenta cerrar las principales vías de entrada que se usan en ataques avanzados, incluidos los que se apoyan en archivos trampa, enlaces maliciosos o campañas de espionaje digital muy sofisticadas, incluidos fraudes como el fraude del ‘hijo en apuros’. La idea es reducir al mínimo la superficie de ataque sin obligar al usuario a bucear por todos los menús.
La compañía de Meta se alinea así con lo que ya han hecho otros grandes actores tecnológicos: Apple introdujo un modo estricto similar en 2022 y Google lleva tiempo ofreciendo modos de protección avanzada para perfiles de alto riesgo. En el caso de WhatsApp, el foco está puesto en la mensajería instantánea y en todo lo que la rodea: llamadas, grupos, archivos y visibilidad del perfil.
Eso sí, la propia plataforma avisa de que usar este modo implica asumir ciertas incomodidades en el día a día. Parte de la vida social dentro de la app queda sacrificada a cambio de ganar seguridad, algo que puede resultar excesivo para quien solo usa WhatsApp de manera casual.

Cambios principales al activar la Configuración Estricta de la Cuenta
Una vez activado el modo estricto, la aplicación aplica de manera automática una batería de limitaciones destinadas a cortar los ataques más frecuentes. La clave está en que se convierte en norma el comportamiento más restrictivo, sin que el usuario tenga que revisarlo opción por opción.
Uno de los cambios más visibles afecta a los mensajes que llegan desde desconocidos: los archivos adjuntos, fotos, vídeos y otros contenidos multimedia enviados por números que no están en tu agenda quedan bloqueados. De este modo se frena de raíz el típico archivo malicioso que intenta colarse desde un remitente que no conoces.
En el terreno de las llamadas, el sistema también es contundente. Las llamadas procedentes de números no guardados se silencian automáticamente, lo que reduce tanto el spam como las llamadas fantasma que algunos atacantes utilizan para comprobar si un número está activo o para iniciar un intento de estafa.
Este ajuste también actúa sobre los grupos. Con el modo estricto en marcha, se limita quién puede añadirte a chats grupales: hasta donde permite la configuración, solo podrán agregarte contactos que tengas guardados u opciones muy acotadas que tú mismo definas. Así se evita que te metan en grupos masivos desconocidos con fines de fraude, acoso o difusión de enlaces peligrosos.
Los enlaces también se ven afectados. El nuevo modo desactiva las vistas previas de URLs, de forma que la app deja de generar automáticamente tarjetas de previsualización. Esto reduce riesgos como la filtración indirecta de tu dirección IP o el comportamiento inesperado al cargar contenido remoto, algo especialmente sensible en escenarios de vigilancia avanzada.
Refuerzo de privacidad, verificación en dos pasos y protección técnica
Más allá de bloquear contenido entrante, el modo estricto introduce ajustes internos para reforzar la privacidad del perfil y la integridad de la cuenta. Uno de los pilares es la verificación en dos pasos, que deja de ser una recomendación para convertirse en un requisito activo mientras la Configuración Estricta de la Cuenta está encendida.
Al habilitar este modo, WhatsApp activa y mantiene la verificación en dos pasos de forma permanente, lo que dificulta que un atacante pueda apropiarse de la cuenta incluso si consigue el código SMS inicial. La plataforma sugiere, además, combinarlo con copias de seguridad cifradas de extremo a extremo para quienes usan backups en la nube.
También se recorta la exposición de datos personales. Con este perfil reforzado, la foto de perfil, la última hora de conexión y la sección de información pasan a estar visibles solo para contactos guardados u opciones muy restringidas que el usuario puede elegir. Esto complica que desconocidos recopilen datos sobre tu actividad o tu identidad a partir de la información pública de la cuenta.
En el plano más técnico, WhatsApp ha incorporado internamente el lenguaje de programación Rust en procesos relacionados con el análisis de archivos. Rust se ha popularizado por su diseño centrado en la seguridad de memoria, lo que ayuda a reducir vulnerabilidades que podrían explotarse al procesar documentos, imágenes o vídeos maliciosos.
Gracias a esta integración, las fotos, vídeos y documentos que se comparten o reciben se someten a comprobaciones adicionales antes de llegar al dispositivo, con el objetivo de detectar comportamientos sospechosos o indicios de spyware sofisticado. Todo esto sucede de forma transparente para el usuario, añadiendo una capa extra de defensa sin cambiar la forma habitual de chatear.
Llamadas más protegidas y alertas de cifrado dentro de los chats
El paquete de medidas del modo estricto también toca la forma en la que se gestionan las comunicaciones de voz y las advertencias de seguridad, con el propósito de complicar aún más el rastreo y detectar posibles manipulaciones en las conversaciones cifradas.
Cuando esta configuración está activa, determinadas llamadas pueden rutarse a través de los propios servidores de WhatsApp, en lugar de establecer siempre una conexión directa entre dispositivos. Esto introduce una capa intermedia que dificulta que un atacante pueda deducir con precisión la ubicación del usuario a partir de datos de red.
En paralelo, la aplicación da más protagonismo a las advertencias sobre cambios en la seguridad. Si se detectan modificaciones en los códigos de cifrado de un contacto dentro de un chat, la app muestra avisos destacados para que el usuario pueda confirmar que nada raro está ocurriendo, como podría ser un intento de interceptar la comunicación.
Todo este conjunto de ajustes hace que, con un solo paso, la cuenta pase a operar en un entorno mucho más controlado y vigilado. No obstante, nada es irreversible: desde el mismo menú de privacidad es posible desactivar la Configuración Estricta de la Cuenta en cualquier momento y volver a un uso más flexible.
Aun así, WhatsApp admite que ciertos hábitos cambian de manera notable cuando este modo está encendido. Cosas tan habituales como aceptar llamadas de números que no tienes guardados o recibir archivos de nuevos contactos se vuelven mucho más restrictivas, algo que conviene valorar antes de dejarlo activo de forma permanente.
Quién debería usar el modo estricto y cómo se activa en España y Europa
Meta subraya que no se trata de una función diseñada para activarse por defecto en todas las cuentas, sino de una herramienta pensada para perfiles que se enfrentan a un riesgo claro de ciberataques dirigidos. Entre los grupos mencionados se encuentran periodistas de investigación, activistas, defensores de derechos humanos, figuras políticas y personas que manejan información especialmente delicada.
Aun así, cualquier usuario en España o en el resto de Europa que considere que su cuenta podría estar bajo vigilancia o que prefiera un entorno más blindado puede activar el modo estricto en cuanto la opción aparezca en su dispositivo. La decisión es totalmente voluntaria y dependerá del contexto y de la tolerancia de cada persona a las restricciones adicionales.
El proceso de activación es relativamente sencillo. Cuando la función esté disponible, hay que ir al menú Ajustes > Privacidad > Avanzado (en algunos casos puede aparecer como opciones avanzadas o Strict Account Settings) y desde ahí habilitar la nueva Configuración Estricta de la Cuenta. Este cambio solo se puede gestionar desde el dispositivo principal, no desde WhatsApp Web ni desde sesiones vinculadas.
La compañía ha confirmado que el despliegue del modo estricto es gradual tanto en Android como en iOS. Eso significa que puede que algunos usuarios españoles o europeos todavía no vean la opción en su móvil, mientras que otros ya la tengan disponible. En las próximas semanas se espera que vaya llegando de forma progresiva a más cuentas.
Una vez activado, el usuario puede revisar y desactivar el modo estricto cuando lo considere necesario, sin perder las protecciones básicas como el cifrado de extremo a extremo de los mensajes. De esta forma, es posible utilizarlo de manera puntual en momentos de riesgo elevado y volver después a una configuración más cómoda.
Con esta nueva Configuración Estricta de la Cuenta, WhatsApp da un paso más en su estrategia de priorizar la privacidad y la seguridad, ofreciendo a los usuarios europeos y españoles un único botón que concentra las defensas más exigentes de la plataforma. Bloqueo de archivos sospechosos, control férreo de llamadas y grupos, reducción de la exposición del perfil, verificación en dos pasos obligatoria y comprobaciones técnicas adicionales se combinan en un modo pensado para quienes no pueden permitirse un fallo. A costa de perder algo de comodidad, la aplicación propone así un entorno mucho más blindado para aquellos momentos en los que la protección pesa más que la vida social digital.
