- Spotify encadena su tercera subida de precios en tres años y hace más caro el plan Premium en Estados Unidos.
- El incremento afecta a todos los planes (Individual, Dúo, Familiar y Estudiantes) y se extiende también a Estonia y Letonia.
- Los analistas ven probable que la subida llegue a Europa y España en los próximos meses, como ya ocurrió en anteriores oleadas.
- La compañía justifica el aumento por la inflación, la presión de las discográficas y la necesidad de mejorar la experiencia y apoyar a los artistas.

La nueva ronda de cambios en las tarifas de Spotify vuelve a poner patas arriba el mercado del streaming musical. La plataforma sueca ha confirmado otro incremento en el coste de sus suscripciones Premium, que por ahora se aplica en Estados Unidos y en parte de Europa, pero que muchos ya interpretan como el primer aviso de lo que podría llegar a España más adelante.
Después de más de una década con los precios congelados y tres años de aumentos encadenados, escuchar música sin anuncios ya no sale tan barato como antes. La compañía habla en sus comunicados de “actualización de precios” y “más valor para el usuario y los artistas”, pero en la práctica para millones de clientes significa pagar más cada mes por exactamente el mismo servicio.
Así quedan los nuevos precios de Spotify Premium en Estados Unidos
El cambio más visible está en el plan principal. El Premium Individual sube de 11,99 a 12,99 dólares al mes, una subida de un dólar que, vista de forma aislada, puede parecer asumible, pero que encadena ya varios incrementos seguidos y consolida a Spotify en la franja alta de precios entre las plataformas musicales.
La subida no se queda ahí: todos los planes de pago se encarecen al mismo tiempo, algo que en otras ocasiones la empresa había evitado. El plan Dúo, pensado para dos personas, pasa de 16,99 a 18,99 dólares mensuales, mientras que el plan Familiar salta de 19,99 a 21,99 dólares, manteniendo la misma estructura de cuentas compartidas.
Incluso los usuarios más sensibles al precio se ven afectados. El plan para estudiantes también sube de 5,99 a 6,99 dólares al mes, rompiendo una excepción que en el pasado se había respetado en algunos ajustes. En esta ocasión, nadie se libra: cualquiera que pague por Spotify en los países afectados verá un cargo mayor a partir de su próximo ciclo de facturación.
Spotify ya ha empezado a enviar correos electrónicos a sus suscriptores Premium explicando la subida. En esos mensajes, la compañía repite que las revisiones “ocasionales” de precios reflejan el valor del servicio y le permiten seguir ofreciendo “la mejor experiencia posible” y apoyar a los artistas de la plataforma.
Estonia y Letonia, laboratorios de lo que puede llegar a Europa

Junto a Estados Unidos, la compañía ha incluido en esta nueva oleada a Estonia y Letonia, dos países de la Unión Europea que suelen servir de termómetro para probar cambios antes de extenderlos a otros mercados del continente. En su comunicado oficial, Spotify confirma que allí también habrá encarecimiento de todas las modalidades, aunque en algunos casos los precios definitivos aún no se han publicado de forma tan detallada como en el mercado estadounidense.
Esta estrategia no es nueva. En subidas anteriores, la empresa ya utilizó ciertos países europeos como avanzadilla, para después replicar las tarifas en mercados de mayor tamaño, como el español, el francés o el alemán. De hecho, la última gran revisión de precios que afectó a España llegó meses después de que se hubiera aplicado en otros lugares, siguiendo exactamente este patrón por oleadas.
En paralelo a estos cambios regionales, Spotify ha ido ajustando sus tarifas en más de 150 países desde 2023, tocando tanto mercados europeos como latinoamericanos, asiáticos y africanos. Reino Unido es uno de los ejemplos recientes dentro de Europa: allí el plan individual pasó de 11,99 a 12,99 libras al mes, y el familiar subió de 19,99 a 21,99 libras, un movimiento muy parecido al que ahora se consolida en Estados Unidos.
La elección de estos países como primeros afectados no es casual. Estados Unidos funciona como mercado de referencia para la industria del entretenimiento, y los cambios que funcionan allí suelen replicarse, con pequeñas adaptaciones, en el resto del mundo. Cuando además se tocan precios en un par de estados de la eurozona, la interpretación entre analistas es clara: la señal para Europa ya está dada.
¿Qué puede pasar con los precios de Spotify en España y el resto de Europa?

En España, los usuarios de pago respiran de momento, ya que esta subida no se ha hecho efectiva todavía en nuestro país. Sin embargo, la experiencia de los últimos años invita a no confiarse demasiado. La primera gran actualización de tarifas tras más de una década de estabilidad llegó en 2023 y afectó a Europa y Estados Unidos a la vez; la siguiente, en cambio, tardó más de un año en trasladarse al mercado español.
Ahora, con una tercera subida en tres años aplicada ya en Estados Unidos, muchos expertos dan por hecho que el movimiento terminará alcanzando también a España y al resto de Europa, aunque probablemente con un cierto margen de tiempo. En la práctica, esto se traduce en una especie de “moratoria” oficiosa: los usuarios europeos mantienen por ahora las tarifas actuales, pero con la sensación de que el reajuste llegará tarde o temprano.
Hoy por hoy, los precios en España están muy parejos a los que tenía Estados Unidos antes de esta última revisión. El plan Individual cuesta 11,99 euros al mes, el Dúo se sitúa en 16,99 euros, el Familiar en torno a 20,99 euros y el plan de Estudiantes ronda los 6,49 euros. Viendo el patrón seguido al otro lado del Atlántico, no sería extraño que el próximo ajuste aquí fuera de aproximadamente un euro por mes en cada modalidad.
Si eso ocurre, el plan individual español se colocaría claramente por encima del de Apple Music, que mantiene una tarifa de 10,99 euros mensuales en buena parte de Europa. La diferencia aumentaría hasta los dos euros por mes en algunos mercados, una brecha nada menor si tenemos en cuenta que el catálogo de canciones es muy similar y que Apple presume de una mayor calidad de sonido en determinadas configuraciones.
La cuestión que se plantea muchos suscriptores es si compensa seguir pagando más por Spotify frente a alternativas como Apple Music, Amazon Music u otros servicios que, de momento, han sido algo más cautos a la hora de retocar sus tarifas, o recurrir a opciones como regalar Spotify Premium.
Si eso ocurre, el plan individual español se colocaría claramente por encima del de Apple Music, que mantiene una tarifa de 10,99 euros mensuales en buena parte de Europa. La diferencia aumentaría hasta los dos euros por mes en algunos mercados, una brecha nada menor si tenemos en cuenta que el catálogo de canciones es muy similar y que Apple presume de una mayor calidad de sonido en determinadas configuraciones.
La cuestión que se plantea muchos suscriptores es si compensa seguir pagando más por Spotify frente a alternativas como Apple Music, Amazon Music u otros servicios que, de momento, han sido algo más cautos a la hora de retocar sus tarifas. Aun así, las cifras de uso y la fidelidad de los oyentes indican que el margen de maniobra de la plataforma sigue siendo amplio.
Presión económica, discográficas y nueva estrategia de negocio
El contexto de estas subidas recurrentes va más allá de la simple decisión comercial. Según distintos analistas y la propia compañía, Spotify está sometida a la presión de la inflación y de las grandes discográficas, que consideran insuficientes los precios tradicionales de las suscripciones para sostener los pagos a artistas, sellos y todos los intermediarios de la cadena.
En los últimos años, la empresa ha pasado de priorizar el crecimiento en número de usuarios a centrarse en exprimir mejor la base de suscriptores que ya tiene. El CFO, Christian Luiga, ha explicado en varias ocasiones que los incrementos de precio en más de 150 países apenas han provocado cancelaciones reseñables, lo que refuerza la idea de que el servicio se ha vuelto casi imprescindible para muchos usuarios, que toleran subidas moderadas si perciben valor suficiente.
Los datos internos van en esa línea: Spotify ronda los 713 millones de usuarios activos mensuales y unos 280 millones de suscriptores de pago. La compañía insiste en que los ingresos adicionales derivados de estas revisiones se destinarán a mejorar la experiencia, desarrollar nuevas funciones y reforzar los mecanismos de monetización para creadores, tanto músicos como podcasters.
Paralelamente, el sector musical vive un cierto frenazo en su ritmo de crecimiento, y la competencia con otras plataformas de audio y vídeo se ha vuelto más dura. Spotify se ha adentrado en terrenos como los podcasts de vídeo y los videoclips musicales para usuarios Premium en determinados países, intentando acercarse a modelos más propios de YouTube o incluso de Netflix en lo audiovisual.
Este escenario obliga a ajustar al céntimo la rentabilidad. No es casualidad que muchos servicios digitales de suscripción, desde Netflix hasta las grandes herramientas de software, estén recurriendo a aumentos periódicos para mantener márgenes en un contexto económico más incierto y con costes financieros más elevados.
Cómo reaccionan los usuarios y qué margen tiene Spotify para seguir subiendo
Uno de los factores que más pesa en las decisiones de Spotify es el comportamiento real de sus clientes ante cada subida. Diferentes encuestas en Estados Unidos apuntan a que los usuarios están más dispuestos a pagar algo más por la música que por ciertos servicios de vídeo, siempre que la subida sea moderada y se comunique con antelación.
Un estudio mencionado por analistas del sector señala que, en la economía de suscripción, los consumidores tienden a aceptar incrementos de entre un 5% y un 10% si consideran que el servicio es recurrente, valioso y fácil de cancelar. Spotify cumple en buena medida esos requisitos: está muy integrado en el día a día de sus oyentes, ofrece planes flexibles y acumula años de hábitos de uso y listas personalizadas que cuesta abandonar.
De hecho, datos de 2024 indican que la tasa de cancelación de Spotify es de las más bajas entre los principales servicios de streaming de música y vídeo en Estados Unidos. Tras las últimas subidas, la compañía asegura que la fuga de clientes ha sido mínima, lo que le anima a seguir utilizando el precio como palanca para mejorar sus cuentas.
Al mismo tiempo, el aumento de tarifas no siempre sienta bien en los mercados financieros. En alguna ocasión reciente, la reacción inicial de la bolsa fue de caída en el valor de las acciones tras anunciarse las subidas, aunque en otras oleadas, como la de enero, se ha llegado a registrar un repunte de hasta un 3% en el precio de los títulos, interpretando los inversores que la empresa podría reforzar su rentabilidad a corto plazo.
En este tira y afloja entre usuarios, discográficas y accionistas, Spotify intenta convencer de que cada dólar extra se traduce en más valor. El mensaje oficial insiste en mejorar la experiencia, apoyar a los artistas y sostener el desarrollo de nuevas funciones, además de preparar servicios más avanzados (como ofertas de audio de mayor calidad o paquetes con herramientas de inteligencia artificial) que podrían llegar con tarifas aún más altas en el futuro.
Con todo este panorama, la plataforma musical entra en una nueva etapa en la que pagar por escuchar música en streaming será, previsiblemente, cada vez menos barato. Estados Unidos, Estonia y Letonia ya inauguran esta ronda de subidas y, si se repite el patrón de años anteriores, España y el resto de Europa tendrán que prepararse para ajustes similares más pronto que tarde.
