- Una historia de orígenes que presenta a un James Bond de 26 años interpretado por el actor Patrick Gibson.
- Desarrollado por IO Interactive con una participación clave de su estudio en Barcelona.
- Combina el sigilo social heredado de Hitman con secuencias de acción trepidante y gadgets avanzados.
- Disponible para PC, PlayStation 5 y Xbox Series con un apartado técnico puntero gracias al motor Glacier.
El agente secreto más famoso de la historia del cine y la literatura vuelve por la puerta grande al sector del ocio interactivo. Tras años de sequía y títulos que no terminaban de dar en el clavo, IO Interactive ha tomado las riendas de la franquicia para ofrecernos una visión renovada y sorprendente del personaje creado por Ian Fleming. Esta nueva entrega, titulada 007 First Light, no solo busca homenajear el legado de las películas clásicas, sino que establece una base sólida para el futuro del espía en las consolas de nueva generación y PC.
Lo que hace que este proyecto sea especialmente relevante para el público local es la gran implicación del estudio de Barcelona en su desarrollo. De las 350 personas que han dado vida a esta aventura a lo largo de cinco sedes europeas, una parte fundamental del equipo español ha liderado aspectos clave del diseño. El resultado es una superproducción que se siente propia y que demuestra el excelente estado de forma de la industria del videojuego en nuestro territorio, logrando una simbiosis perfecta entre la narrativa cinematográfica y la jugabilidad más pura.
Un James Bond joven y una narrativa de orígenes

En esta ocasión, nos olvidamos del agente veterano y cínico al que estamos acostumbrados. La trama nos pone en la piel de un James Bond de tan solo 26 años, un joven impetuoso que todavía no se ha ganado su licencia para matar. Interpretado por el actor irlandés Patrick Gibson, este Bond es más humano y vulnerable, pero mantiene ese carisma arrollador y esa chispa vacilona que lo hace único. La historia arranca con sus inicios en la Royal Navy y su posterior captación por el MI6, bajo la tutela de una carismática M y la siempre eficiente Moneypenny.
El guion aborda temas de rabiosa actualidad como los peligros de la inteligencia artificial y la ciberseguridad global, situando al jugador en un contexto donde los agentes de campo parecen ser una especie en extinción. A través de unas 20 horas de campaña, viajaremos por localizaciones tan variopintas como un lujoso hotel en Vietnam, los mercados de armas de Mauritania o un castillo barroco en Eslovaquia. Es una delicia ver cómo el personaje evoluciona de ser un recluta con problemas para acatar órdenes a convertirse en el sofisticado espía que todos conocemos, todo ello aderezado con una banda sonora de lujo donde destaca el tema principal interpretado por Lana del Rey.
Jugabilidad: entre el sigilo de Hitman y la acción de Uncharted

Como no podía ser de otra forma viniendo de los creadores de Hitman, el sigilo social es uno de los pilares fundamentales de la experiencia. Podremos usar disfraces para colarnos en fiestas exclusivas, hackear terminales a distancia con nuestro reloj de última generación o usar nuestra elocuencia mediante un sistema de «faroles» para engañar a los guardias si nos pillan en una zona restringida. No se trata solo de esconderse en las sombras, sino de interactuar con el entorno para que nadie sospeche de nuestra presencia mientras cumplimos objetivos de espionaje puro y duro, siguiendo la cronología de los juegos de Hitman en cuanto a diseño.
Sin embargo, cuando la diplomacia falla, 007 First Light saca a relucir un sistema de combate cuerpo a cuerpo diseñado por veteranos de la saga Batman Arkham. Los mamporros se sienten contundentes y fluidos, permitiendo desarmes espectaculares y el uso de objetos del escenario para noquear a los enemigos. Un detalle muy currado es la mecánica de la «Licencia para matar»: Bond no puede disparar a discreción desde el primer momento, sino que el uso de armas de fuego se habilita solo cuando los enemigos representan una amenaza letal directa, respetando así el código ético del joven agente en formación.
Tecnología de vanguardia y rendimiento en PC

El motor Glacier Engine de IO Interactive vuelve a demostrar por qué es uno de los más potentes del mercado. El nivel de detalle en las expresiones faciales y las texturas de los escenarios es simplemente asombroso, especialmente en las versiones de PC donde se aprovechan las últimas tecnologías de NVIDIA. Gracias al uso del DLSS y la generación de fotogramas, el juego alcanza una fluidez envidiable incluso en resoluciones 4K, permitiendo disfrutar de cada reflejo en el esmoquin de Bond o de las explosiones pirotécnicas en las persecuciones de vehículos.
Aunque el juego es principalmente lineal para mantener el ritmo de película, los escenarios son lo suficientemente amplios como곳 fomentar la experimentación del jugador. No hay una única forma de resolver las situaciones, y el diseño de niveles premia a aquellos que se detienen a observar patrullas o buscar rutas alternativas. Eso sí, para los que se queden con ganas de más tras los créditos, el modo «Simulación Táctica» ofrece retos adicionales con marcadores online que aseguran bastantes horas extra de juego intentando conseguir la puntuación perfecta en cada misión.
Estamos ante una obra que logra sacudirse el polvo de años de adaptaciones mediocres para devolver al personaje al lugar que le corresponde en la industria. La combinación de una historia de orígenes bien escrita, un apartado visual que quita el hipo y unas mecánicas de juego que mezclan con acierto la infiltración pausada con los tiroteos más intensos, hacen de esta entrega una cita ineludible. Es, sin duda, el punto de partida ideal para una nueva era de James Bond en los videojuegos, logrando que nos sintamos como un auténtico agente secreto desde el primer minuto hasta el espectacular desenlace.
